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3. arranque de la
investigación.
En este punto se evalúan los métodos de trabajo a seguir y se
distribuyen las tareas en el caso de que trabajemos en equipo o se asigna un
tiempo para cada tarea si trabajamos individualmente.
El objetivo es situarnos ante el tema, preguntarnos que es lo esencial y
enmarcar el tema de una forma más amplia, en sus límites históricos, legales,
éticos... para lo cual habrá que consultar a cuantas personas puedan
aportarnos sus puntos de vista, así como consultar textos y bibliografías.
También se elabora un calendario de entrevistas y una lista de documentos que
necesitaremos para avalar la investigación. Una vez comprendido el tema
globalmente es cuando empezaremos a trabajar en tres direcciones:
1.
buscando documentos en los archivos. El arranque de la investigación
debe empezar aquí para conseguir una documentación exhaustiva, y cuando nos
vayamos a entrevistar con las fuentes sepamos de quien se tratan y qué es lo
que han hecho. Si el periodista se lanza a hacer las preguntas sin tener la
suficiente documentación es difícil que consiga toda la información que
persigue. Este trabajo de búsqueda se puede concretar en la consulta de
archivos públicos y privados. Si lo conseguimos obtendremos datos valiosos.
También hay que consultar los registros de la propiedad y mercantil.
2.
relación con las fuentes especializadas. Se refiere a las personas
expertas en la materia y que nos van a ayudar a conducir por buen camino la
investigación. Nos ayudarán a interpretar los datos y aportarán la certeza de
que estamos trabajando en algo sólido. También pueden indicar nuevas vías
para trabajar, se tratan de fuentes imprescindibles.
3.
primeras entrevistas con las fuentes. Este paso tiene que estar
perfectamente planificado. Primero nos entrevistaremos con aquellas personas que
tienen relación con el caso investigado pero de forma colateral y dejaremos
para el final las personas directamente implicadas, que se entrevistarán cuando
tengamos más datos y podamos defender la historia
Después de todo esto evaluaremos lo que tenemos hasta el momento y
decidiremos si lo que hemos hecho merece la pena. Si pensamos que sí entonces
se pasa a la dos fases decisivas: comprobación de datos suministrados y el
problema de la credibilidad.
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