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4. comprobación de datos
la relación del periodista con sus fuentes es de tira y afloja. Se
pactan determinadas condiciones que hay que respetar para que continúe
proporcionando datos. La mayoría de las fuentes tienen en común su interés
por influir sobre el periodista. Muchas veces esto se consigue porque el
investigador se siente agradecido o sufre sin querer y termina identificándose
con la fuente, a esto se le llama “el síndrome de Estocolmo del periodista”. Cuando se llega a
este punto el periodista está en inferioridad porque si dice algo perjudica a
la fuente y esta puede castigar con su silencio al periodista, de ahí la
necesidad de trabajar con múltiples fuentes.
Para llevar a cabo esta etapa es importante analizar las características
de la fuente que los suministra. No todas las fuentes tienen el mismo valor y la
calidad de la noticia variará según sea la fuente. Se debe buscar la información
en fuentes de primer nivel, que son los que facilitan la información de primera
mano los que han sido protagonistas de los hechos que estamos investigando. Cabe
la posibilidad de que una fuente que siempre nos ha dicho la verdad nos dé
información falsa a propósito o de forma involuntaria. Siempre es importante
constatar los datos. También es importante considerar quién ha tomado la
iniciativa para establecer el contacto. También cambia el caso si el periodista
es el que busca a la fuente o por contra es a la inversa. Si la fuente es la que
busca al periodista es que tiene un interés adicional y es cuando más habrá
que constatar los datos.
La norma (teórica) habitual en el PI es verificar los datos a través de
tres fuentes distintas. Dependerá de cada uno de los datos que queramos
constatar (si son datos de propiedad se iría al registro de la propiedad). En
esta búsqueda de fuentes concordantes puede suceder que dos fuentes veraces nos
faciliten informaciones contradictorias. Si el dato es clave habría que seguir
buscando y verificar finalmente quién tiene razón. Pero si el dato afecta a
cuestiones secundarias lo que se hace es incluir las dos y dejar que el lector
decida cual de las dos le convence más.
Para comprobar todos los datos, hay que buscar nuevas fuentes de
información que ratifiquen lo que se conoce y hay que planificar las
entrevistas con las personas implicadas en el asunto (implicación directa o
lateral). Las colaterales muchas veces se llega a pactos para reservar su
implicación a cambio de que esas personas se conviertan en personas que
colaboren. Se trata de una forma de chantaje. Sin necesidad de esto, lo más
frecuente es pactar el silencio de algunos datos que afecte a esa fuente para
que colabore. En estos casos, el periodista debe valorar el alcance de los datos
que oculte y piense que sea el único modo de llegar a asuntos más importantes.
En cuanto a las entrevistas implicadas directamente, lo normal es que no
quieran colaborar y si acceden se aseguran su inocencia o incluso amenazarán al
periodista con denunciarle a la policía. Aún así hay que intentar
entrevistarlas porque es posible que ante los datos que le presentemos se decida
a hablar y aporte pistas interesantes para la investigación.
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