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El rumor
En principio no entra en el campo de la ética periodística, no es
admisible publicar algo que solo se sustenta en rumores. Muchas veces el rumor
es utilizado por alguien como arma arrojadiza y su fuerza o valor reside en que
no puede ser desmentido (tampoco probado).
El rumor roza lo creíble. En el periodismo de investigación el rumor
adquiere una especial relevancia porque puede ser el punto de partida para
iniciar una investigación. Hay rumores que se difunden porque los medios se
prestas al juego. Llegado a este punto es importante la opción del periódico:
sopesar las consecuencias investigar o dejar la información. Los rumores suelen
ser sobre temas que nos afectan en uno u otro grado. El rumor sólo tiene cabida
como pista inicial. El rumor puede introducirnos en una información errónea y
beneficiarse la persona que ha puesto en marcha esa desinformación. La característica
principal de la desinformación es la intencionalidad. Si no se da este elemento
puede considerarse una información errónea pero nunca intoxicada, aunque el
efecto sea el mismo. Las personas que ponen en marcha la intoxicación necesitan
a los medios, muchas veces los medios son las víctimas. En ocasiones, la
desinformación está sustentada en una parte cierta a la que se añaden
episodios falsos.
Técnicas de
desinformación.
1.
la contraverdad: contar lo contrario a lo ocurrido.
2.
mezclar lo verdadero y lo falso (normalmente datos indemostrables). Esto
da una aspecto de verosimilitud al mensaje.
3.
deformar la realidad: de un hecho que no se puede ocultar adornarlo con
otras interpretaciones.
4.
modificar el contexto: inventar motivos o justificaciones.
5.
difuminar un asunto que no se puede tapar pero desviar la atención a un
punto que no sea muy grave.
6.
generalización: pasar de lo particular a lo general.
7.
selección ventajosa: seleccionar informaciones, encuestas, sondeos...
que queramos mostrar según nuestros intereses.
8. aparente
imparcialidad: encargar a una persona de prestigio que defienda un punto de
vista favorable al nuestro y contrastarlo con otra opinión menos importante
para que la nuestra sea la mejor considerada.
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